Tuesday, January 20, 2009

!!!Que suene la música, y duro maestro!!! No puedo apreciarla

¡Necesito música! mis tímpanos inconformes se contraen y me aturden endurecidamente con rabia penetrante, cada vez que salgo inerme a la calle donde carros veloces impregnados de una segunda piel rugosa y mugrienta, amenazan y atacan con ruidos creando una disonancia firme y comprometida en el caos. Me provoca llorar, tan solo para producir un sonido más puro y limpio. Así estaba, allí sin un albergue digno para combatir o escapar de este bullicio infernal e inclemente. Camino por la quinta pa´ arriba como una cucaracha de peluche. Después de tanto caminar encontré el oasis, se llamaba Tintindeo, prometía ser bálsamo y caricia. Rápidamente tire un billete al hombre que protegía con celo la puerta, lo empuje levemente y entre, a lo más oscuro y lo más humano.


En lo profundo del lugar se combinaban todas las formas en sombras indefinibles que se diversificaban en ritmos picantes. La gente bailaba, con las manos, con las bocas, y sobre todo con esos zapatos de material, no existía pudor, con la primera lectura del lugar comprendí sin menor esfuerzo que no existía una regla que no fuera la sonrisa y el sudor, las luces no hacían falta, bastaba con un par de velas y el lugar parecía destellar... Pero yo ya no podía escuchar los compases, los timbales,l el bongo las trompetas, sones, guarachas y charangas que el jockey encendía con furia desde su cabina. Había llegado demasiado tarde. Pero lo que veía tan solo era una endorfina que alentaba mis oídos sórdidos.





Gustavo Carvajal

Manzana roja, para la que no tengo dientes

Me pregunto si Dios me ha premiado con esta tentación o me está maldiciendo minuciosamente, condenado diabólicamente a desearte y no tenerte.

Se lo preguntaré personalmente, pero no espero respuesta, por lo menos no una que me satisfaga.

A mi pecado no concebido.

Gustavo Carvajal.

The Night They Drove Old Dixie Down

Wild Horses

Armstrong!! matame

Esta es para Andres Caicedo.