
“Si hubiera sabido que mi invento (el cinematógrafo) se convertiría en una atracción de feria, jamás lo hubiera construido.”
August Lumiere
Llevamos décadas aceptado y consumido ingenuamente una actividad discretamente camuflada en su compromiso por entretener a bípedos de todas las edades y calañas, sin siquiera sospechar que en realidad se trata de la peor enfermedad imaginable de la modernidad, su capacidad para infectar el organismo humano se ha propagado como chisme de vereda por el mundo entero, pero hoy gracias a avanzados estudios médicos y sociológicos podemos desmentir a aquella maquina de trastornos.
Se hace llamar arte pero no lo es, el hecho que quiero señalar es tan evidente que podemos descarnarlo de sus inicios de evolucion trepidande donde este hibrido malforme mitad arte mitad industria, de la nada adquirio proporciones inimiganibles, crecio disfrazado de objeto cientifico y se convirtio en un monstruo que vivio de la evolucion que las que si eran artes les tomo años
El consumo habitual puede infectar la sangre y pronto se convierte en la hormona más importante del cuerpo, controlando las enzimas, dirigiendo la glándula pineal, y dominando parte de la psique. Un solo individuo contagiado representa un gran peligro para el orden social, confunden el día con la noche, se alimentan de vidas e historias ajenas, pierden todo respeto y valor por la realidad, son adoradores enfermos de imágenes concatenadas. Son vampiros que se alimentan en la oscuridad de vidas vividas, de mentiras con una fuerte tendencia a la ineptitud. Normalmente no se les logra ver en el día, Al igual que con la heroína Sólo hay un antídoto contra el cine: más cine.
No encontramos ante una de las peores epidemias que hemos afrontado como especie. Hay que estar cautos y evitar el menor contacto con cualquier portador de esta enfermedad, de todas las cepas de enfermos de cine que pueden haber, hemos detectado a los que a la opinión de este humilde investigador, es la más maldita de todas, son los que su sustancia adictiva de predilección son las imágenes a blanco y negro, y quienes su avanzada infección los ha llevado a la insana desproporción de desear producir cine y contribuir a la terrible propagación de este mal, como si no hubiera suficiente cine ya. Estos energúmenos se bañan en una sala de montaje, se aparean con imágenes estáticas, sueñan cine, no comen cine, pero no les importa aguantar hambrunas si tienen imágenes de Fellini, Billy Wilder, Kubrick, o Herzoc estos últimos deidades de su precario universo espiritual.
Hemos convivido con ellos durante siglos, pero no podemos permitirnos más tolerancia, no es tiempo de distensión Hasta hace pocas décadas, el origen viral de algunas enfermedades era desconocido e incluso la presencia de los virus se consideraba de poca importancia. Pero hoy no nos podemos dar ese lujo, esta raza esta proliferando y debemos acabar con ella o pronto nos encontraremos caminando entre sonámbulos babeantes.
Con preocupación creciente,
Gustavo Carvajal


