Por ejemplo puedo hablarte de su voz, su voz que es un canto de otro mundo y si yo pudiera tener sus timbres y sus tonos melódicos siempre en mis oídos, sería feliz. Pero no me interesa estar siempre feliz. Se necesita de la infelicidad para entender el sentido de la vida. Como el agua que cuando falta se pide. Es que su voz has debido escucharla, yo no quiero creer pero sigo creyendo, que su voz es certera hasta en sus equivocaciones.
Gustavo Carvajal
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