Wednesday, April 8, 2009

en paz descance!

En las noches visito mi tumba, miro como los gusanos devoran trepidantemente mi estuche, sobre todo detallo como han esculpido mi brazo izquierdo, como soy diestro les queda más fácil roer el hemisferio izquierdo de mi cuerpo donde los musculos están menos desarrollados. Lo malo de estar muerto es no poder oler, no poder sentir y esta incertidumbre. A mí me da como una curiosidad por oler la caducidad de mi cuerpo mortecino. Después de visitar mi cripta y la de mis amigos me he sentido muy orgulloso porque el mío esta menos descompuesto que el de Maria Isabel y el de Samir. Entonces me voy a dar una vuelta con los vivos, me gusta ser un muerto poder ir a cualquier lugar con tan solo desearlo, como siempre he sido voyerista no me molesta no poder participar de las acciones de los vivos. Me gusta cómo se ven las cosas, cuando estás muerto no vez los paisajes en perspectiva, no, no, todo se ve como si fuera un plano arquitectónico, mas real, sin mentiras, no como los vivos.

Busque entonces a Samir para salir un rato a reirnos de los vivos, levantar faldas en el metro, y enviar tsunamis a los pueblos más pobres. Samo estaba triste de nuevo no soporta el hecho de estar muerto, no lo disfruta como yo, espera reencarnar pronto en un aventurero o acaso en un cantante de salsa, yo insisto en que no existe la reencarnación y que se deshaga de esa utópica quimera antes de que cause daño, siempre es mejor no creer en las promesas del mañana, cuanto penamos cuando nos dimos cuenta que no existía un portón de oro con san Pedro de custodiando ese lugar tibio donde solo se escucha música en vivo de Edid Piaf,Fritzerald, y se llama a la mesa con el canto de la trompeta de Louis Armstrong, las modelos de playboy andan desnudas con alas de pajarraco, mientras uno camina por ahí con una sensación de orgasmo constante y a las seis ahí función de películas de truffault. No hay tal. La muerte no es más que un estado ambulatorio donde la nada es el único contexto.

somos tres.

Me escondí en la esquina adyacente, y no sé por qué me quede viendo esa imagen que me torturaba, Naty lo miraba con esa hambre con la que una vez pensé solo podía mirarme a mi, sus ojos le coqueteaban mejor que cualquier piropo, no se con que fuerza me mantenía de pie forzando que mi angustiada respiración no advirtieran a ese par de amantes, y mi aflicción pasara al ridículo al ser descubierta, juro que cuando ella lo agarro por el cuello y se besaron y ella temblaba frente a él como si estuviera riendo, se me desgarro el aliento e ineluctablemente se me escapo un quejido espasmódico desde lo más profundo de mi. Tenía tantas ganas de verlo que no me importo estar en la calle, expuestos a los rumores, no me importo y a el menos, me le insinué en una mirada y lo bese, en ese momento comprendí la enorme torpeza de estar ahí y besarlo en barrio, a tan solo una cuadra de la casa de Jaime, me aterrorice imaginando la reacción de la mama de Jaime si me viera besando a su amigo, y la boleta que me haría pasar con la gente del barrio todo el papelon y el escándalo de esa señora pedante y acomplejada, tras esa reflexión me aleje casi automáticamente de tomas y le explique de nuevo por que teníamos que empezar de manera clandestina, por lo menos hasta que se calmaran las aguas en el barrio. Estaba divina, me encanta encontrarla sin pautar una cita, en alguna cuadra del barrio, me miro como nunca me habían miradoe la mir y comprendí con sorpresa que deseaba un beso, la bese y no podía soltarle la mirada de los ojos que seducían increíblemente, de pronto Naty dio un brinco y me regaño por besar frente a la casa del poca suerte de Jaime, a mi la verdad que ese tema me tenia sin cuidado, pero me aguanto el tema de la clandestinidad siempre y cuando tenga la certeza de que me quiere.

No sé como saque fuerzas para moverme y dejar de auto flagelarme con esa tortuosa escena, deseaba salir y ahorcarlos a los dos, primero a ella y dejar al tartufo de tomas para el final, con el seria mas meticuloso le arrancaría partes del cuerpo y luego se las obligaría a comer a tres cuartos de cocción, este sufrimiento me proporcionaría una diversión inversamente proporcional a la pasión que disfrutan frente a mí. Pero lo único que podía hacer con la dignidad que me quedaba era caminar hasta mi casa forzando rigurosamente que el llanto no se escape de mí.

Sunday, April 5, 2009

Encuentros fútiles.

Seguí con la mirada un grito que exclamaba mi nombre y llegue a ti, tenías un nuevo uniforme y por un segundo fui capaz de recrear íntegramente todos los uniformes en los que te he recogido, como en una secuencia creciente de colores. Desde luego que me conmoví con esa inadvertida aparición de recuerdos, que enunciaban la frialdad del tiempo, la distancia de nuestros cuerpos y el olvido que seremos.

Disimulé mi aflicción con una mueca que quería ser sonrisa y un saludo un poco hostil. Caminabas junto a mi, hermosa e imponente, con todo el esplendor de tu ascenso y el ego hinchado como consecuencia. yo simplemente caminaba orgulloso de encontrarme a su lado, y preocupando por que con cada paso nos acercábamos a una despedida inexorable, ya que tu día como todos tus nuevos itinerarios contaba con compromisos que me discriminan de ti. Lo inevitable no tardo, te marchaste sin pudor y el dolor se quedo acompañándome.

Solo sin la belleza que le imprimías al tiempo, me quejaba quisquillosamente de mi suerte. Me recomendé olvidarte, borrarte de cada uno de mis recuerdos que te incluyen, y así mejorarlos, eliminar uno a uno cada uniforme que te he quitado, cada noche que te he soñado, cada mañana que te he amado, cada sonrisa que te he robado y archivado en mi álbum de sonrisas suyas. El resultado de este proceso será una memoria saludable donde tú nombre no dirá nunca más nada porque será omitido de mi diccionario de pasiones y dolencias.

Por otro lado. A ti te recomiendo recordarme, guardar mi nombre en lo más sagrado de tus recuerdos. Para así quedarme en ti y morir en ti, entre tanto yo viviré con el nuevo “yo” el que no te recuerda ergo, no te necesita. Entonces el día que salgas de la estupidez en la que te han embarcado tus caprichos el arrepentimiento te golpeara, y te sentenciara olvidarme y no sabrás como.

Gustavo Carvajal.

The Night They Drove Old Dixie Down

Wild Horses

Armstrong!! matame

Esta es para Andres Caicedo.